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@diluc1985

miércoles, 20 de enero de 2016

Opinión: ...¡Cuando tenemos miedo a envejecer!...



POR DIANA LUCIA BENÍTEZ AVÍLA

 ‘A una mujer no se le pregunta la edad…’, va pasando el tiempo y se empieza a preocupar más por verse joven, va al gimnasio, comienza a vestir a la moda y prefiere andar con hombres menores que ella… ¿será indicios de querer vivir eternamente joven?

‘La ropa apretadita muestra más mis bíceps’, zapatilla a la moda, pendiente de la última rutina deportiva, observador como halcón para la nueva conquista 20 años menor que él, y tratando de ser el próximo ‘don juan de marco’ embriagando el ambiente con un olor mentolado…

Sí esté es su caso, preocúpese, quizás esté viviendo una etapa de transición, donde la conciencia pesa más que la vanidad (o lo contrario) y lo realmente importante empieza a tallar como piedra en zapato. La sociedad hace énfasis de diversas formas y al final usted se ve sometido al juicio y el querer de los demás: es decir: ‘’Usted está viejo’’.

Entendamos algo, una cosa es sentirse joven, tener energías para realizar cualquier actividad, ser proactivo, y otra muy diferente es querer aparentar algo que obviamente no se es; y el punto es que se va a los extremos.

¿Hasta dónde se puede llegar para alcanzar un prototipo impuesto? Hombres y mujeres que literalmente ‘se matan’ por alcanzar la perfección, viven en un mundo de fantasía y pendientes por si alguna cana empieza a sobresalir. Adictos a cuanto producto ‘sin químicos’, comida baja en grasas y sin calorías, y por otra parte; un miedo enorme a las tallas grandes y al no querer engendrar hijos por ‘no perder la figura’.

Les gusta ser el personaje de la noche ya que el pasar inadvertidos sería mortal, fantocheros, criticones y perfeccionistas (pues nada les parece que está bien). Y no se le vaya ocurrir querido lector(a) decir algo en lo cual ellos no estén de acuerdo, porqué puede salir ‘excomulgado’. Se cae en un círculo de prepotencia, egoísmo y mera vanidad; donde los valores se pierden y se endiosa la lozanía del Botox y la cirugía.

Y uno se pregunta si esto o aquello ¿los hace mejor persona y les aporta algo bueno a la sociedad? ¿Dónde queda la balanza entre el sentirse bien consigo mismo y no caer en el extremismo?, ¡Ojo pues! Llevemos nuestra experiencia de vida con orgullo, es cierto que el querer estar mejor es válido, pero no caigamos en la caricaturización de nosotros al pretender cosas que ya no serán como antes.

Viva, disfrute, aprenda, goce, lloré, ría, salté, haga cosas que le aporten a su felicidad, entienda que esto es un paso y que lo importante es la huella que dejamos. Ámese como es para que pueda dar amor y fruto en los demás. 

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