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@diluc1985

sábado, 27 de junio de 2015

PARA REFLEXIONAR...

Y ... Cuándo llega la tentación...


Por Diana Lucía Benítez Ávila
Comunicaciones LMC

Alguna vez has escuchado ese dicho que dice: ‘’papaya puesta…papaya partida’’ o esa palabra de cajón que tienen muchos como: ‘’hay que vivir el momento’’. Pues son las excusas más comunes que encuentran las personas para justificar una acción que han vivido y les ha marcado negativamente; llevándolos a caer en la tentación.

Pero, ¿Por qué es tan difícil decir que no? Qué es lo que prima en esos momentos que no nos deja ver con claridad? Sencillo, nuestra debilidad nos sosiega el alma cuando queremos hacer y satisfacer nuestros instintos, sin pensar en el daño que le hacemos a nuestro interior y sin tener presente las consecuencias de ello.

Por otra parte, en 1 Corintios 10:13 nos dice que: ‘’No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar’’. De acuerdo a estas palabras nos preguntamos entonces ¿Qué tanto podemos soportar si el Señor es nuestra fortaleza?

Sin embargo, encontramos en esta pequeña cita bíblica tres grandes verdades:

La primera nos habla acerca de sobrellevar las tentaciones en cuanto a estar conscientes de lo que implica actuar con ellas, y el sentido de nuestra falla humana que algunos malinterpretan como castigo de Dios.

Segundo, nos dice que tenemos la suficiente posición para resistir, pues confiando plenamente en su amor entendemos que nada es imposible; y tercero, la salida que optamos frente a ella, comprendiendo la misericordia que tiene nuestro Padre cuando caemos y que siempre nos levanta de nuevo.

Finalmente, podemos concluir que un propósito sincero de arrepentimiento, de enmienda, de sacrificio y de tener mucha fe en nuestras acciones, nos facilita soportar el atravesar estas dificultades, vale la pena dar la lucha cuantas veces caigamos; lo que importa es volver a levantarnos pues Él siempre estará allí para hacerlo.

PARA REFLEXIONAR:

Por amor a Dios, ¿Qué sacrificios ofrezco para enmendar mis fallas?

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